Experiencia

Hay momentos en que parece que todo lo que te sucede, lees o te comentan, se conjura para hacerte pensar sobre un tema determinado. Y esto me ha ocurrido a mí con mucha fuerza en estos últimos días.
Tantas han sido las coincidencias que se han ido dando que finalmente surgió esa “chispa” mental que desencadena el engarce de ideas y pensamientos que me animan a escribir.

El tema que me ha estado rondando últimamente ha sido el de la Experiencia Profesional.
Alguno de los múltiples hechos en me he visto envuelta casualmente y que me han llevado a darle vueltas al asunto han ido desde un debate en una red social profesional, conversaciones informales con colegas de la profesión hasta el hecho de estar escribiendo este blog, que me hace reflexionar más de lo habitual sobre mi experiencia y vivencias. Pero el que hizo que saltara la mencionada “chispa” y que de pronto todo lo comentado, conversado y reflexionado adquiriera coherencia y un sentido más profundo, fue un párrafo del libro que he acabado de leer.

Se trata del libro “El hombre en busca de sentido” de Viktor Frankl. A pesar de que es un libro de pequeño tamaño, me ha llevado bastante tiempo leerlo, me ha hecho reflexionar, me ha emocionado, subrayaba y volvía a leer frases o párrafos, marcaba las hojas… Si vierais mi libro, está hecho un “cromo”… Me ha impresionado mucho, tanto que creo que soy una persona diferente ahora a la que empezó a leerlo. Aunque hay más y quizá más relevantes asuntos tratados en el libro, sucedió que cuando ya llevaba rondando a mi alrededor el asunto de la Experiencia Profesional, leo el siguiente párrafo:

el pesimista se parece a un hombre que día a día arranca la correspondiente hoja del almanaque y observa, con miedo y tristeza, cómo se reduce según transcurre el tiempo.
La persona activa igualmente arranca las hojas día a día, pero toma la precaución de archivarla junto a las otras y de anotar unas cuantas notas al dorso. De esa manera recoge y refleja, con orgullo y goce, el arsenal de valores atesorados en esas notas, unas notas escritas a lo lardo de una vida vivida intensamente.

La lectura de este párrafo hizo que de pronto todas las ideas tratadas en el debate de la red social, en conversaciones con colegas, en mis reflexiones… las viera bajo una nueva luz mucho más intensa. Y de pronto vinieron a mi mente otras dos frases que en su día me impactaron y que intuía íntimamente ligadas a este párrafo:

  • No es el sufrimiento en sí mismo el que hace madurar al hombre, es el hombre el que da sentido al sufrimiento.” – José Benigno Freire, Prefacio de “El hombre en busca de sentido” de Viktor Frankl.
  • La experiencia no es lo que te sucede, si no lo que haces con lo que te sucede.” – Aldous Huxley.

El conjunto de estas tres ideas me llevó a volver a pensar en ese concepto que yo tanto valoro, la Experiencia.

Como indica Frankl para la vida, creo que también en el ejercicio de toda profesión, el hecho de hacer actividades, sea dirigir un proyecto, montar piezas, soldar o dar clases, la experiencia no te la da el hacer esas tareas sin más, te la dan esas “notas al dorso” que juntamos, atesoramos, revisamos y hasta compartimos y comentamos. Si no es así, habremos hecho muchas tareas específicas y aumentado nuestra “experience”, pero no hay ninguna garantía de que con ellas hayamos aumentado también nuestros conocimientos y habilidades, nuestro “expertise”.
Supongo que cuando en las buenas prácticas para la Dirección de Proyectos recogidas en el PMBOK®, se hace tanto hincapié en las Lecciones Aprendidas, es por este motivo.

Volviendo al párrafo de Frankl, los expertos Directores de Proyecto serían aquellos que son directores de proyecto activos y que los dirigen intensamente, aprovechando cada día en la profesión, bueno o malo, para atesorar esas “notas al dorso”.

Quizá no sólo sea una cuestión de cuántos, durante cuánto tiempo y qué proyectos se han dirigido o se ha participado, también y principalmente, sea una cuestión de la actitud con que se han dirigido y cuánto valor y aprendizaje se ha extraído de cada uno de ellos.

Notas del día

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